La Manifestación de Impacto Regulatorio (MIR) ha transformado decisivamente las decisiones de inversión en México al instaurar una certidumbre, transparencia y previsibilidad sin precedentes en el entorno regulatorio. Al exigir que las dependencias evalúen meticulosamente los costos, beneficios y efectos de nuevas regulaciones antes de implementarlas, la MIR ha erradicado la incertidumbre jurídica que históricamente paralizaba las decisiones de inversión. Empresas y sectores ahora participan activamente en consultas públicas de anteproyectos, lo que les permite anticipar cargas regulatorias, optimizar estrategias y proponer modificaciones que previenen impactos desproporcionados. Esta participación resulta especialmente empoderadora para micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que finalmente pueden protegerse de trámites o costos adicionales abrumadores. Además, al obligar a considerar alternativas regulatorias innovadoras y evaluar el impacto en la competencia y el comercio exterior, la MIR ha generado regulaciones notablemente más eficientes, revitalizando el clima de inversión nacional. Si bien en casos específicos—como normas técnicas con infraestructura de evaluación inexistente—la MIR ha enfrentado cuestionamientos por subestimar costos reales, estos desafíos puntuales no disminuyen su impacto transformador en la construcción de un entorno regulatorio más predecible y favorable para la inversión.